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LA COMPRENSIÓN LECTORA: La Educación no cambia el mundo; cambia a las personas que van a cambiar al mundo (Paulo Freire)

Convengamos que aprender a leer “no es algo que se nos da de manera natural”, muy por el contrario a lo que ocurre con el lenguaje oral, donde sí se puede hablar de una facultad innata mediada por la socialización[1].

Para aprender a leer, primero se debe lograr la conciencia fonológica, es decir, la relación entre un sonido y su representación escrita (sonido =letra o grafema), luego las sílabas (pa- ma- ta) y las palabras (mamá, papá, tata). Por otra parte, la conciencia de lo impreso (familiarización con los textos escritos y sus convenciones), así como conocer el nombre de las cosas del mundo y sus características, sustentan la experiencia de la lectura (Teoría Cognitiva, Modelo de procesamiento de la información).

Como vemos, leer y comprender no es simple, y sumémosle a esto que los textos entregan mensajes que van más allá de lo que a simple vista se puede aprehender, requiriendo un análisis metódico y crítico para ello. Por supuesto que prender a decodificar y lograr fluidez es una cosa (importante y básica), y otra lograr una acabada comprensión profunda de los textos.

El proceso lector, como hemos dicho, hay que acompañarlo y es relevante para el desarrollo cognitivo y social de los estudiantes.

Cuando los niños y niñas hacen gala de sus primeras lecturas, a los adultos les parece un verdadero milagro. Y si bien, así se siente, hay varias teorías que tratan de explicar tal hazaña.

Es importante, como especialistas en el campo de la educación, conocer y manejar este piso teórico para comunicar y respaldar nuestras hipótesis, nuestras evaluaciones y el diseño de nuestras clases (más allá de la valiosa experiencia e intuición). Lo más seguro es que no estaremos discurseando sobre el tema todo el tiempo, pero es necesario situarnos en la teoría cuando queremos, con otros, buscar mejoras en los aprendizajes, y no podemos mejorar si evaluamos sin nombre ni apellido. De ahí que es útil realizar un sucinto repaso de aquéllas ejemplificando sus manifestaciones prácticas.

La Teoría de la Disciplina Mental[2], la Teoría Naturalista[3], la Teoría Asociacionismo[4],  la Teoría Estructuralista[5], la Teoría Constructivista[6],  la Teoría Sociocognitiva[7],  y la Teoría Sociocrítica[8] de la Lectura, nos permiten una diversidad de enfoques para comprender el proceso de enseñanza y aprendizaje, y evaluar las dificultades en pro de diseñar estrategias para mejorar el desempeño lector. Ejemplos de algunas de estas Teorías relevantes en sus manifestaciones prácticas son: la lectura silenciosa para lograr fluidez, “pensando en que la práctica hace al maestro” (Teoría Mental); las actividades en Biblioteca de Aula explorando textos (Teoría Naturalista); elaborar organizadores gráficos para establecer relaciones y activar los conocimientos previos (Teoría Asociacionista); estudiar la morfología de las palabras y la sintaxis de las oraciones  o mostrar palabras de uso frecuente a los estudiantes para que la lean en voz alta y esperar que las lean en un mínimo de tiempo (Teoría Estructuralista); el Aprendizaje Basado en Proyecto, Simulaciones, Role-playing, Portafolio de Aprendizajes (Teoría Constructivista); Interpretación de textos culturales y textos no tradicionales como la publicidad, los afiches, sitios web, entre otros, relacionándolos con la propia vida y cultura (Teoría Sociocognitiva) y, por último, análisis críticos de los textos, descubriendo intencionalidades muchas veces ocultas del autor, descubriendo lo que no se dice, pero está entre líneas (ideologías, posturas políticas, culturales, etc. (Teoría Sociocrítica).

Como podemos constatar, hay suficientes teorías que han puesto a nuestra disposición un conjunto de principios que nos entregan explicaciones a hechos o fenómenos del lenguaje en sus diversas dimensiones e interacciones. Ahora, lo importante es situarse en lo que hoy necesitamos frente a una sociedad hiperconectada, globalizada y con IA que nos asombra por su continua perfección (nos imita, nos facilita los trabajos, nos aconseja si se lo pedimos y es rauda en sus acciones y respuestas).

Las preguntas que ahora podemos plantearnos son ¿por qué sigue siendo esencial el desarrollo cabal de la comprensión lectora?, ¿qué tipo de comprensión hoy es relevante?, y ¿qué aporta a la vida individual y social de las personas? Para hablar de Comprensión Lectora ¿qué lente teórico nos sitúa en la mejor posición, considerando el mundo que habitamos y desarrollamos?

Suponiendo que logramos que lo estudiantes decodifiquen, superando diversas barreras, que posean un adecuado vocabulario para nombrar el mundo exterior e interior y que poseen estrategias de comprensión que les permite entender a cabalidad lo que expresa un texto (tradicional o multimodal), tanto el mensaje literal o implícito, ¿es esa la meta?, ¿es lo que necesitan en la sociedad donde se desenvuelven? Lo mencionado requiere de mucho trabajo docente y familiar, pero no es suficiente.

Sin desconocer las posturas teóricas anteriormente mencionadas, por el contrario, considerarlas como parte del todo, la teoría Sociocrítica de la lectura nos puede sumar mucho para aclarar el camino formativo relacionado con la comprensión lectora cuando hay un camino recorrido, donde se han superado grandes obstáculos y nos dirigimos a la construcción del libre pensador del siglo XXI.

Fernando Vásquez Rodríguez sostiene que “… es cierto que la lectura no depende únicamente del papel de los ojos o de la percepción. Es una actividad más compleja, en la que intervienen la memoria, el capital cultural y la imaginación del lector. En este sentido, la lectura es una operación superior del pensamiento, aunque parezca algo inmediato o espontáneo”.

El libre pensador al que hace referencia Vásquez Rodríguez es quien es capaz de identificar mensajes y argumentos; es capaz de analizar el propósito del autor en la forma en que aborda el tema; y es capaz de cuestionar la subjetividad de los mensajes, a la luz de las propias creencias y valores. El libre pensador es aquel que lee entre líneas, sabe que los textos develan misterios de la mente del autor y que, nosotros mismos, nos adentramos en ellos con un bagaje personal de sentimientos, emociones, aprendizajes previos, e inmersos en una cultura que nos permea e influye.

La teoría sociocrítica nos permite establecer unos de los objetivos relevantes de la lectura para el siglo XXI: El lector es una conciencia crítica de la lectura; cuestiona las ideas del autor; identifica intencionalidades y textos ocultos en el discurso, asumiendo una posición sobre lo que se dice.

La teoría sociocrítica de la lectura considera que la educación debe formar personas cuestionadoras y transformadoras de la realidad.  En una sociedad donde los discursos están manipulados por distintos tipos de poderes, es una tarea relevante. Bajo esta teoría se critica el currículo oficial por reproducir inequidades y desigualdades de la sociedad.

Ya en los años 60, Paulo Freire, en su obra Pedagogía del Oprimido, establece una diferenciación entre dos modelos educativos opuestos: la educación bancaria, donde el estudiante es pasivo y el docente sólo deposita conocimientos en él; y la educación problematizadora, basada en el diálogo, la reflexión colectiva, reconociendo en el estudiante su rol activo en su propio aprendizaje.

¿Cómo debería ser el acercamiento al texto desde una lectura sociocrítica?: 1.- Considerar el texto desde un carácter ideológico (siempre está presente una visión particular del mundo) 2.- La lectura es situada (el lector interpreta desde su realidad); el discurso construye realidades, refuerza estereotipos y alguna forma de poder; la lectura es un proceso dialógico donde se enfrentan visiones de mundo.

La Teoría Sociocrítica entrega ciertos principios para sustentar una comprensión profunda de lo leído, que incorpore los aspectos sociopolíticos y culturales que rodean cada texto, así como las circunstancias sociales, históricas o personales del autor y del lector.

¿Cómo acercarnos a esta teoría a través de actividades que se puedan implementar en el aula? Mencionemos algunas que los lectores podrán seguir profundizando, ya que en este escrito lo que se pretende es invitarlos a colocarse los lentes de las teorías que guían el proceso lector, especialmente la teoría sociocrítica.

Para una lectura sociocrítica en el aula se deben tener en consideración dos elementos fundamentales:  1.- selección de textos adecuados y 2.- una lectura profunda por parte de los estudiantes sustentada en el uso de estrategias como la inferencia y el análisis.

1.- Se sugiere que las lecturas seleccionadas no sean simplificadas ni resumidas; que se refieran a temáticas que despierten el interés de los lectores; que tengan un vocabulario con un grado de sofisticación y de ambigüedad, y que permitan leer lo que no está explícito, sino “entre líneas”. Para este tipo de lectura crítica, se sugieren las pertenecientes a los medios de comunicación masiva, multimodales (textos propagandísticos, publicitarios, informativos, de opinión, etc.), pues son susceptibles a análisis más sociocríticos. Sin embargo, lecturas de ficción, ya sean fábulas, cuentos, historias tradicionales (mitos, leyendas), fábulas, parábolas, entre otras, también permiten un análisis sociocrítico sobre las tradiciones, creencias y estereotipos.

Por ejemplo, el microcuento[9] de Marco Denevi “La Bella Durmiente del Bosque y El Príncipe”, nos permite observar una intertextualidad[10] donde el cuento tradicional se actualiza frente al rol de la mujer: empoderada, atenta a sus necesidades, consciente de sus derechos y el rechazo o temor que esto da a algunos hombres.

“La Bella Durmiente cierra los ojos, pero no duerme. Está esperando al príncipe. Y cuando lo oye acercarse, simula un sueño todavía más profundo. Nadie se lo ha dicho, pero ella lo sabe. Sabe que ningún príncipe pasa junto a una mujer que tenga los ojos bien abiertos”.

2.- Para una lectura profunda sustentada en el análisis y la inferencia, y como lo que interesa indagar es lo que dice el texto y lo que está entre líneas, el modelaje de cómo se realiza esa indagación por parte del docente es importante, para luego solicitarle a los estudiantes que sigan el proceso de manera autónoma, con la retroalimentación constante de su parte.

Las preguntas también son fundamentales en estos análisis e inferencias:

¿Cuál es el contexto histórico de la obra?; ¿Cuál es el contexto social y cultural de la obra?; ¿Qué valores parecen ser importantes para el o los personajes del texto?;¿Qué valores o ideas defiende el autor en su texto? ¿Se relacionan esos valores o ideas con la sociedad actual?; ¿Por qué aparecen determinados personajes en la obra?; ¿Quiénes son los agentes de poder en la obra? ¿Qué personajes no tienen poder?; ¿Qué quiere el autor que yo entienda o piense?; ¿Qué estereotipos están presentes en la obra?

Si las estrategias de comprensión profunda de los textos son importantes, también lo son las estrategias que permiten la interacción de los estudiantes y la construcción de sus aprendizajes de manera activa y colaborativa.

Para esto se puede sugerir el uso de discusiones grupales, ya que son claves para enriquecer las indagaciones develando lo que el texto expresa de forma explícita o implícita, y aceptar cómo nuestras interpretaciones del texto están mediadas por las propias experiencias, valores, y creencias.

Estas discusiones pueden adquirir diferentes formas: lecturas compartidas, talleres de lectura, círculos literarios, seminarios socráticos( https://youtu.be/rGCOPH5OAcQ?t=43)  , etc.

Finalmente, todas las teorías y sus formas de ser aplicadas, aportan y deben ser utilizadas según los objetivos que el docente se plantee en la clase. Aunque podemos concordar que el conocimiento del mundo por medio de la lectura crítica, nos fortalece como individuos y libres pensadores en un mundo globalizado, interconectado y donde la verdad y la mentira son relativizadas por los discursos que solemos replicar sin cuestionar.

 

Patricia Gámez, 2025

 

 

[1] Según las investigaciones de Noam Chomsky, los niños nacen con una capacidad innata para el habla. Son capaces de aprender y asimilar estructuras comunicativas y lingüísticas. Gracias a la Teoría de la Gramática Universal, Chomsky propuso un nuevo paradigma en el desarrollo del lenguaje. Según sus postulados, todos los idiomas que usamos los seres humanos tienen unas características comunes en su propia estructura.

[2] La teoría de la disciplina mental es una teoría que releva el desarrollo cognitivo. Valida la memorización y la metáfora de que el cerebro es un músculo que debe ejercitarse.

[3] La teoría naturalista sostiene que el aprendizaje es un natural despliegue de la mente y sólo hay que fomentar la curiosidad y los intereses personales para que se produzca el aprendizaje.

[4] La Teoría asociacionismo plantea la importancia de los aprendizajes previo y la capacidad de nuestra mente para asociar ideas.

[5] La Teoría Estructuralista contribuyó al desarrollo y estudio experimental sobre la percepción como fenómeno esencial de la lectura.

[6] La Teoría Constructivista plantea que el aprendizaje lo crea o construye el propio aprendiz, donde el docente es un mediador experto que lo apoya enriqueciendo las múltiples instancias de estímulos, tanto cognitivos, afectivos y sociales.

[7] La Teoría Sociocognitiva establece un puente entre las teorías cognitivas de la lectura y los modelos críticos. Nos permite mirar tanto lo que ocurre durante la lectura internamente (en la mente de cada lector) y a la vez mirar la lectura de manera situada (el contexto social, político, histórico en que ocurre el acto lector).

[8] La Teoría Sociocrítica define la lectura como una habilidad cognitiva de procesamiento de información, pero al mismo tiempo se da cuenta de su dimensión social, por cuanto es una actividad que ocurre en un contexto real, del cual depende su interpretación.

[9] Tipo texto narrativo, extremadamente breve, generalmente de ficción, que condensa en pocas oraciones (a veces en pocas palabras) lo necesario para causar al lector una impresión estética.

[10] Diálogo entre dos o más textos de diferentes autores, sobre un tema, de forma directa o indirecta)

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